jueves 17 de diciembre de 2009

Carreras, prisas, trabajo, niños... Dedicamos cada segundo de nuestra vida a pensar que vamos a realizar al segundo siguiente. Vivimos girando sobre una ruleta imparable, que da mil y una vueltas sin detenernos a pensar que ocurre a nuestro alrededor. El lunes ya deseamos que sea viernes y el domingo por la noche que sea lunes. Cuando termina un puente o unas vacaciones, corremos al calendario buscando con loco el siguiente descanso laboral. Perdemos el tiempo en desear momentos futuros: ¿Qué nos ocurre?. Vivimos a mil por hora, somos seres racionales que dejamos de lado la razón para iniciar un proceso robótico, artificial y sin sentido.
Todos decimos que cuando nos hacemos adultos pasa el tiempo más rápido de lo normal. ¿No se que cuando eras un niño disfrutabas de la vida?
Todo tiene un mismo fin, y todos llegaremos al final del camino de una forma u otra. Y creo que nadie quiere ser el primero en esta carrera. ¿Por qué correr? Qué nos obliga a tomar decisiones innecesarias. ¿Tú jefe?,¿tú dinero?.
En un segundo puede cambiar tu vida, a diario montamos en coche, cruzamos pasos de peatones, sufrimos enfermedades,... estamos rodeados de cien mil pruebas de supervivencia que superamos gracias a nuestro ángel de la guardia.
No perdáis el tiempo en discusiones, riñas, envidias, rencores, sinsabores,... son segundos de vuestras vidas que desaprovecháis, que tiráis al cubo de la basura. Leéis estas palabras y perdéis tiempo.
Apaga el ordenador y haz feliz al primero que pase al lado tuya. Aunque sea una sonrisa.