miércoles, 29 de abril de 2009

Ay, que Cruces!

"Este año sin duda, la mejor de todas, la calle Aduana".
Cuantos de nosotros, en sin fin de tertulias, escuchamos esta afirmación. Eran los años del Motril de siempre, aquel que se aferraba a su caña de azúcar, a la monda, a cruzar la calle catalanes en días de lluvia por encima del tablón... Y como no, las Cruces de Mayo. Eran, y repito eran, fiestas de barrio. La Aduana, San Antonio, las Angustias, Puntalón,...cruces creativas, fantasiosas, creadas con esmero por los vecinos del barrio que engalanaban sus calles con sus mejores piezas de barro, croché o cobre. 
Y realmente no podemos achacar a los políticos que no hayan apoyado a las cruces, pero si y valga la redundancia ponerle un pero. Deberían haber limitado la actuación de las hermandades y cofradías en las dimensiones de las Cruces y las barras correspondientes.
Y digo esto, porque pienso que son las propias cofradías, primeras interesadas en que existan las cruces, las precursoras de su deterioro. Deterioro ejercido por la intención de sacar el máximo de dinero sin preocuparse del fin de la festividad. Seamos coherentes con nuestras costumbres, con nuestras raíces, retrocedamos  en el tiempo y volvamos al inicio del festejo, al inicio de las cruces de calles, barrios, colegios y por qué no, de cofradías, pero de cuces de cofradías donde se potencia las relaciones humanas y culturales, dejando de lado el monetarismo fácil

sábado, 18 de abril de 2009

lunes, 13 de abril de 2009

Todo sigue igual o peor.

Al igual que ocurre después de la feria de cualquier localidad, aparece el lunes de resaca. En Semana Santa no va a ser menos. Los medios de comunicación comienzan a realizar los primeros resúmenes de los acontecimientos acaecidos en cada estación de penitencia. En mi caso tras años de escapadas mochileras destinando las vacaciones a desintoxicarme de la Semana más grande del año, volví a mis fueros.
La pena, sinceramente, que mejor me hubiera quedado en casa de mi familia disfrutando de la televisión. Lo único que recordaré toda mi vida fue la iniciación de Currito en los desfiles procesionales, en este caso como hebreo. Nada de costaleros, pateros, aguadores... los niños deben empezar por la base, como me ocurrió a mi cuando mi padre me puso el hábito del Sepulcro con seis años.
Volviendo a las "procesiones motrileñas", éstas van de mal en peor, salvando el buen trabajo de la hermandad del Domingo de Ramos y el continuismo del silencio, lo demás va hacia atras. Dos hermandades no realizan estación de penitencia, y al padre espiritual de cada hermandad no pone cartas en el asunto. Las cofradias en vez de embarcar en proyectos serios, a largo plazo, de embergadura como se merece nuestra Semana Santa, vuelven a enseres de medio pelo que lo único que sirve es esconder las carencias de las Juntas de Gobierno. Si no realizamos los cabildos generales donde se presenten los proyectos, donde se aprueben las cuentas... ¿cómo va a crecer nuestra Semana Santa?. Lo primero de todo seria lo correcto que se realizaran elecciones a la Agrupación de Hermandades y Cofradias y posteriormente que el vicario decidiera seriamente el camino a seguir de las cofradias. Desde la primera a la última.
Las hermandades no tienen hermanos, no siembran para recoger, solo piensan en enseres, bandas, palios,... y no piensan en la necesidad de tener la base necesaria para mantener en el futuro a la hermandad. El símil lo tenemos con la Seguridad Social, sin no nacen más niños el futuro de la seguridad social se verá en peligro porque la población activa será menor.
Que piense más de un hermano mayor y examine a ver que herencia de cofradia va a dejar para cuando se muera. Porque más de uno piensa que va a estar por los siglos de los siglos.