La Semana Santa motrileña más parece a un programa televisivo del corazón, que a un sentir religioso en toda regla. Los corre ve y diles cofradieros están a la orden del día, dejando claro que nada a cambiado y que la vida sigue igual.
Hoy es un día de esos que me siento rebelde. Porque a veces, aunque uno ya no pinte ni con brocha gorda, a veces le sale la vena guerrillera. Esa vena que en otras circunstancias luchaba sin sentido y ahora desde la distancia la maneja con un poco de maestría.
Se ha hablado en si fin de ocasiones de las cofradías y de las asociaciones religiosas paralelas a las mismas, con propiedades inmobiliarias, con estatutos propios y con contabilidad propia. A menudo financiada por la propia cofradia y usando los distintivos de la misma para representacion de la asociación.
Pero nos podemos encontrar con los reproches de un posible cambio de generación. Que ocurre si existen discrepancias entre un hermano mayor y el presidente de la asociación. Propiedades inmobiliarias sufragadas con dinero cofrade esta en manos de un grupo de personas que no esta controlado por los cabildos de hermanos. Puede ocurrir que frente a las ciento y una lides que anualmente se presentan en las cofradias, una asociación puede, literalmente echar a la calle a una cofradia.
¿Por qué el patrimonio de dichas asociaciones no pasan a las cofradias?. ¿Para qué quieren las asociaciones dicho patrimonio?¿Para mandar en la retaguardia?.
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