¿Qué puedes hacer tras ver llorar a una madre de familia, tras decirdete que no tiene ni un puto duro para pagar su hipoteca?.
Desgracia y desgraciados. Para muchos dos palabras semenjantes en contenido, pero en este contexto dejan mucho que desear. Verdaderamente el boom inmobiliario nos ha dejado a todos un poco fuera de lugar, con el alma en vilo y sin saber que puede ocurrir. Pero ya introducidos de llego en el meollo de la cuestión, en el fregao de los despidos, el la imposibilidad de vender tu vivienda o peor aún, pagar mes a mes el peso más duro de la vida actual, te das cuenta que en esta guerra sucia hay desgracias y degraciados.
Desgraciados que en los años de bonanza ecónomica se encargaro, tan ilusos, sin saber en intentar enriquecerse con la venta de inmueble, especulación pura y dura que dio fruto en ellos en la compra de grandes coches, chalet de lujos y algo aún peor, el sentimiento de sentirse superior a cualquier persona que le rodeaba por el simple motivo de tener dinero. Pero, mira por donde, gracias a Dios la tortilla se ha dado la vuelta, las promociones de poca monta se han quedado obseltas y estos mindunguis de poco montan se ven dias tras dias agobiados por los bancos, con la soga al cuello por no afrontar sus deudas. Poco respeto deberia de tenerse ahora con ellos, que por la imagen de pobres ricos, no han sabido gestionar sus riquezas. Sinceramente que le den, que le embarguen hasta los calzoncillos.
Pero en todas las historias siempre existe la desgracia. En este caso se ceba sobre alquellos seres que sin querer acerle daño a nadie, que únicamente tienen como fin disfrutar de su familia, su casa y poder ir a trabajar dias tras dias, se encuentran tras ser despedidos y cobrar todo el paro que le corresponde, con la imposibilidad de pagar su casa, casas millonarias las cuales fueron realizadas por los desgraciados de turno. Y mi pregunta surge nuevamente ¿ Que puedes hacer tras ver llorar a una madre de familia, tras decirte que no tiene ni un puto duro para pagar su hipoteca?.
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