lunes, 21 de julio de 2008

Autovia Motril-Granada

Cada domingo nos encontramos con la misma historia. Colas, colas y más colas. Me alegra, de veras. La razón de esta alegria es que nuestra querida capital granadina nunca ha tenido la intención de favorecer la expansión de su costa, ni en temas portuarios ni de turismo y sobre todo en las comunicaciones. Me alegra porque el "sanite" de turno tiene que estar parado horas para llegar a la playa, sufrir atascos monumentales y descargar la ira del tiempo perdido frente a su volante.
Recuerdo el par de horas que los motrileños tenimos que estar con nuestras posaderas en el sillón del coche, pasando por el tunez de Izbor, pasar por las Angustias con el ritual de antaño o sufrir las curvas de los caracolillos. Eso lo han sufrido años tras año los motrileños sin solución alguna. Promesas incumplidas una y mil veces que solo servian para obtener falsos votos, tanto para unos como para otros.
Por ello hago saber a las autoridades pertinentes que cuando la autovia termine, los motrileños de vez en cuando corten la carretera a la altura de la Gorgoracha para que sufrán las calores del verano al visitar nuestras playas y recuerden que hay que luchar por lo nuestro, que Motril es de Granada, y si Motril es grande la capital también.

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