jueves, 15 de mayo de 2008

Por favor una de Cruces

Este año, por lo que se ve, las cruces motrileñas han estado en el ojo de huracan de muchos motrileños a raiz de los ruidosos botellones que se acomulaban alrededor de las cruces. Nadie duda que este tiene que terminar tarde o temprano.
Pero por otra parte, las cruces tienen algo especial, sobre todo para aquellos motrileños que vivimos y sentimos en la lejania la ansia de estas fiestas. Es sencillo de explicar. El motrileño vuelve para cruces, como por navidad. Este año han sido unas cruces especiales, si especiales. Los Barrera, los Prieto, los Mateos... estaban acostubrados a disfrutar y derramar litros de jolgorio rodeados por jarras de rebujito, cubatas de ron y charlas existenciales de los devenires de la vida. Pero quien nos han visto y quien nos ven. Los niños al poder. Da alegria ver como el tiempo modifica las constumbres pero mantiene las racies. Las reuniones de los amigos en las cruces se mantienen y se mantendran pero ahora con otro aire, el aire de los crios, aparecen nuevos protagonistas que animan las fiestas. Mateo, Alvaro, Currillo, Joaquin, Pablo, Javier... faltan muchos más, pero estos encuntros festivaleros hacen que el grupo aumente, se incremente de sabia nueva.
Y si las cruces tienen síntoma de reencuentro, este año con más fuerza. Porque las amistades, se pueden perder sintonia por las distancias, por los jobbis, por mil razones infimas, pero ahi están, para que en cualquier momento se le dé gas y vuelvan a iniciarse nuevamente. Doy gracias a las cruces porque sirven para recargar las pilas de la amistad y el reencuentro.

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